EL NUEVO LIDERAZGO
Podría decirse que la
mayor pérdida de nuestra sociedad no es el despilfarro de los recursos que nos
ofrece la naturaleza. La mayor pérdida es el despilfarro y desprecio de los
recursos humanos. No desarrollamos la habilidad de dirigirlos en una dirección
apropiada y concreta. Usamos los recursos de la naturaleza hasta casi agotarlos
y estamos agotando los recursos humanos sin usarlos adecuadamente. Los
empleados necesitan tener conciencia de que sus mejores ideas son aprovechadas
y la empresa necesita de esas ideas.
Vayamos al fondo de
la cuestión: ¿Cómo se llega a directivo? Unos, fundando su empresa; en este
caso están, en ocasiones, algunos de sus hijos y sus nietos, que los suceden,
aunque estos últimos lo tienen más difícil. Otros, a base de años; pues cuando
se jubila el que ocupa un determinado puesto, se sube un peldaño en el
escalafón, independientemente de que el sucesor esté cualificado para el puesto
o no. Esto solo ocurre en determinados departamentos de algunas empresas, pero
sigue ocurriendo. La tercera forma es mediante un proceso de selección para un
puesto determinado o para aquel en el que previamente se ha establecido un plan
de carrera.
Sea cual sea la forma
por la que se llega a ocupar un puesto directivo, los que la logran tienen, al
menos, dos características comunes: una positivas, las habilidades técnicas, o
con expresión de Daniel Goleman, las habilidades cognitivas; y otra negativa,
pues cuentan con muy escasas habilidades directivas, emocionales o como las
queramos llamar, y eso se nota a la hora de rentabilizar su talento y
preparación técnica del personal a su cargo.
HABILIDADES HABILIDADES
NEGATIVAS POSITIVAS
Todas las habilidades se pueden adquirir
mediante la formación adecuada, lo que pone en evidencia que el problema es
solucionable. El hecho de reconocer que se tiene una carencia es ya el primer
paso para solucionar el problema, y lo segundo es ponerse manos a la obra, es
decir, dejarse formar.
Lo que ocurre es que, si bien cada vez hay más empresas sensibilizadas
respecto a la impartición de este tipo de formación, se suelen cometer errores
en su planteamiento, lo cual es lamentable dado el esfuerzo técnico, humano y
económico que deben hacer esas empresas.
Por una parte, existe un problema semántico que acarrea un error de
planteamiento el cual nos lleva a no conseguir los objetivos como se debiera.
Palabras como “emocional”, “conocimiento”, “competencias” han tejido una red
que atrapa. Al mismo tiempo, las estanterías de los directivos se van llenando
de carpetas con algunos de esos nombres y cuyo reflejo en la cuenta de
resultados de la empresa es nulo o negativo.
Además, con esa formación se debería perseguir un cambio de actitud de los
directivos y, por extensión, de las personas de su entorno. El equipo,
siguiendo a un jefe que utilice las mismas herramientas que ellos y les infunda
unos valores coherentes, debe conseguir una mejora de la calidad en el trabajo
y de los resultados económicos de dicho equipo. Todo ello pasando por la
involucración de todos, lo que les beneficiaría hasta en su vida personal.
AUTOR: Jane Sthephanie Candia Mendoza.



