viernes, 6 de febrero de 2015

NUEVO LIDER

EL NUEVO LIDERAZGO

Podría decirse que la mayor pérdida de nuestra sociedad no es el despilfarro de los recursos que nos ofrece la naturaleza. La mayor pérdida es el despilfarro y desprecio de los recursos humanos. No desarrollamos la habilidad de dirigirlos en una dirección apropiada y concreta. Usamos los recursos de la naturaleza hasta casi agotarlos y estamos agotando los recursos humanos sin usarlos adecuadamente. Los empleados necesitan tener conciencia de que sus mejores ideas son aprovechadas y la empresa necesita de esas ideas.

El nuevo liderazgo, el liderazgo generador de alto rendimiento, es una cualidad que tiene que acompañar a los directivos. Es por lo que reciben, al menos, el 80% de su sueldo. Los éxitos y los fracasos de los directivos se reflejan inmediatamente en la cuenta de resultados de sus empresas.

Vayamos al fondo de la cuestión: ¿Cómo se llega a directivo? Unos, fundando su empresa; en este caso están, en ocasiones, algunos de sus hijos y sus nietos, que los suceden, aunque estos últimos lo tienen más difícil. Otros, a base de años; pues cuando se jubila el que ocupa un determinado puesto, se sube un peldaño en el escalafón, independientemente de que el sucesor esté cualificado para el puesto o no. Esto solo ocurre en determinados departamentos de algunas empresas, pero sigue ocurriendo. La tercera forma es mediante un proceso de selección para un puesto determinado o para aquel en el que previamente se ha establecido un plan de carrera.

Sea cual sea la forma por la que se llega a ocupar un puesto directivo, los que la logran tienen, al menos, dos características comunes: una positivas, las habilidades técnicas, o con expresión de Daniel Goleman, las habilidades cognitivas; y otra negativa, pues cuentan con muy escasas habilidades directivas, emocionales o como las queramos llamar, y eso se nota a la hora de rentabilizar su talento y preparación técnica del personal a su cargo.


                 HABILIDADES            HABILIDADES
                  NEGATIVAS               POSITIVAS




Todas las habilidades se pueden adquirir mediante la formación adecuada, lo que pone en evidencia que el problema es solucionable. El hecho de reconocer que se tiene una carencia es ya el primer paso para solucionar el problema, y lo segundo es ponerse manos a la obra, es decir, dejarse formar.

Lo que ocurre es que, si bien cada vez hay más empresas sensibilizadas respecto a la impartición de este tipo de formación, se suelen cometer errores en su planteamiento, lo cual es lamentable dado el esfuerzo técnico, humano y económico que deben hacer esas empresas.

Por una parte, existe un problema semántico que acarrea un error de planteamiento el cual nos lleva a no conseguir los objetivos como se debiera. Palabras como “emocional”, “conocimiento”, “competencias” han tejido una red que atrapa. Al mismo tiempo, las estanterías de los directivos se van llenando de carpetas con algunos de esos nombres y cuyo reflejo en la cuenta de resultados de la empresa es nulo o negativo.

Además, con esa formación se debería perseguir un cambio de actitud de los directivos y, por extensión, de las personas de su entorno. El equipo, siguiendo a un jefe que utilice las mismas herramientas que ellos y les infunda unos valores coherentes, debe conseguir una mejora de la calidad en el trabajo y de los resultados económicos de dicho equipo. Todo ello pasando por la involucración de todos, lo que les beneficiaría hasta en su vida personal.




                                                                         


                                    AUTOR: Jane Sthephanie Candia Mendoza.

martes, 20 de enero de 2015

LÍDER DEL FUTURO

LOS CINCO COMPORTAMIENTOS DEL LÍDER DEL FUTURO

El mundo empresarial evoluciona vertiginosamente y lo que hace a este cambio perturbador es que el ritmo del cambio a menudo supera a nuestra capacidad personal para reinventarnos.  Ello hace que gestionemos el presente con los hábitos del pasado.



 Un secreto a voces es que el liderazgo ha cambiado, porque las personas y las organizaciones se están transformando profundamente. Si tuviéramos que resumir en una única palabra el foco del nuevo liderazgo, ésta sería: innovación.
Los nuevos directivos, gestores de equipos humanos, más que gestionar su realidad, deben cambiarla e innovar. Por ello, cada vez se hablará más de liderazgo innovador, transformador, transformacional,… adjetivos que pretenden subrayar la nueva naturaleza de esta función directiva.
¿Están adaptados los directivos a esta nueva realidad? La mayoría de los gestores de personas fueron socializados y dirigidos en paradigmas del pasado en modelos de liderar que la mayoría de ellos mismos y sus empresas consideran caducos. La mayoría sospecha que aquello que les llevó al éxito, a sus puestos de responsabilidad, podría ser causa de su fracaso y saben que la respuesta está en reinventarse continuamente.
Los comportamientos de este liderazgo del futuro que nos permiten gestionar las personas en el día a día buscando la innovación giran en torno a cinco comportamientos o estilos sobre los que todos los gestores de personas debemos reflexionar:
1.      Motivadores de logro: la palabra clave de la innovación y del liderazgo es acción que conduce a resultados. Los directivos exitosos saben implicar a las personas de su organización para obtener mejores métricas, implicando a las personas en nuevos retos y asegurándose que los asumen como propios.
2.     Desarrolladores: un entorno de cambio exige reinventarse permanentemente. El líder desarrollador logra que el talento de su equipo esté constantemente en desarrollo. La innovación es la hija natural del talento. Pero para que la innovación nazca, además de dejar al talento jugar en libertad, se debe hacerlo crecer.
3.     Proactivos: los líderes del futuro son wayseer, detectan rápido las tendencias, pero sobre todo consiguen implicar a las personas en ese nuevo futuro. Los maestros del liderazgo conseguirán que el propósito de las personas, sus motivaciones y comportamientos estén alineados con el futuro de sus organizaciones.
4.     Potenciadores: el nuevo rol del directivo es crear líderes, ayudar a las personas de sus unidades a que tengan empowerment y capacidad de decidir. Es lo que se ha denominado liderazgo distribuido, el nuevo paradigma de la innovación. La principal misión de los líderes del futuro es crear un entorno donde surjan nuevos líderes; paradójicamente, es asegurar que su rol no sea tan importante.
5.     Integradores: La colaboración en los nuevos entornos es el motor de las nuevas organizaciones innovadoras. El líder consigue que haya entornos donde se produzcan las sinergias de la cooperación, ayuda a que las personas de su unidad hagan equipo, personas que en sus interacciones provoquen la inteligencia colectiva, el caldo colectivo de la innovación.


Estamos ante nuevas organizaciones que requieren nuevos líderes. Y éste, sin duda, es el nuevo reto de los directivos y gestores de personas.  Pero, a los que no lo son responsables de equipos, a los profesionales que únicamente son parte del equipo les corresponde igualmente la nueva misión de ser líderes distribuidos.
Ningún responsable organizativo podrá crear equipos de alto rendimiento por sí solo. Los equipos que triunfarán tendrán excelentes líderes en cada uno de sus profesionales, un nuevo tipo de trabajador, un líder distribuido que se autodirigirá, que no esperará, que actuará de forma proactiva en el marco organizativo flexible creado por su empresa.
Las nuevas organizaciones no necesitan líderes carismáticos que frecuentemente vemos en la literatura del management, a medio camino entre el héroe y el superhombre que lo sabe todo y que siempre sabe qué decidir. Sólo se necesitan personas expertas en crear las condiciones de la innovación.
La nueva misión del líder en las organizaciones del futuro será guiar y servir a los miembros de sus equipos, para que asuman este nuevo papel de liderazgo que caracteriza a las organizaciones innovadoras.